Hablamos sobre la infancia sobreexpuesta en TV3

El documental Infància sobreexposada, emitido por el programa Sense ficció de TV3 el martes 10 de junio, cuenta con la participación de Anna Plans, presidenta de la Fundación Aprender a Mirar, y de Irene Montiel, psicóloga, criminóloga y profesora colaboradora de la entidad. Producido por Incòmode Films y 3Cat, el reportaje aborda una problemática creciente en la era digital: la exposición excesiva de niños y niñas en las redes sociales.

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Aunque se centra en los peligros del sharenting, el documental –disponible sólo en catalán– también plantea una reflexión sobre la responsabilidad, tanto colectiva como individual, de proteger a los menores en el entorno digital.

Las expertas alertan sobre los riesgos del sharenting

Infància sobreexposada analiza las consecuencias que pueden derivarse de publicar imágenes de menores en las redes. A través de testimonios contundentes y el análisis de diversos expertos, el documental pone el foco en riesgos como la pornografía infantil, el grooming, el ciberacoso, la suplantación de identidad o la manipulación de imágenes mediante técnicas como los deepfakes.

De esta manera, Plans inicia su participación haciendo reflexionar a la audiencia sobre cómo, hoy en día, compartimos nuestra intimidad en las redes con personas desconocidas y cómo nos hemos convertido en consumidores de las vidas ajenas. Este hecho, cuando afecta a los más pequeños, puede llegar a ser un reclamo para los pedófilos.

Las redes sociales son un parque de atracciones para los pedófilos. – Anna Plans

En este sentido, Irene Montiel señala que, según un estudio de Internet Watch Foundation, España es el país europeo con mayor consumo de material de explotación sexual infantil y el segundo del mundo. También alerta sobre el grooming, el proceso en el que un adulto seduce a un menor para aprovecharse sexualmente de él; casi el 20% de los adolescentes han sido solicitados por adultos con esta intención.

Otro punto que destaca la presidenta es cómo el sharenting ha derivado en formas de mercantilización infantil, donde niños y niñas se convierten en promotores involuntarios de marcas a través de sus padres. Esta sobreexposición no solo compromete su privacidad, sino que también condiciona su huella digital y puede provocar situaciones comprometidas en el futuro.

Por otro lado, Montiel advierte que, cuando se publica una imagen en internet, más allá de que ya no desaparece, la acompaña una gran cantidad de información –como la ubicación o la hora en que se ha tomado–. Además, la permanencia de las fotografías en la red las hace susceptibles de ser manipuladas, por ejemplo, mediante deepfakes.

Comprometidos con los menores

Desde la Fundación Aprender a Mirar se insiste repetidamente en alertar sobre los peligros de este tipo de prácticas. Esto se lleva a cabo sobre todo a través del Programa de Educación Audiovisual, desde el cual se imparten talleres y se ofrecen recursos para las familias, el profesorado y el alumnado, con el objetivo de promover un uso responsable de los medios.

Siguiendo esta línea, durante el curso escolar se ha ofrecido el seminario web Sharenting. ¿Dónde está el límite?, con la psicóloga Silvia Álava, que puede recuperarse aquí.

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